Colaboración de Dra. Mercè Campoy en “LA VANGUARDIA” Eliminación de Tatuajes con láser

By dramercecampoy
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mar 30th, 2015
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Artículo Publicado en La Vanguardia del día 30 de marzo de 2015

El número de personas que deciden borrarse un tatuaje no para de crecer. Los centros que se dedican a eliminarlos aseguran que su demanda se ha triplicado en los últimos tres años, ahora aumenta a un ritmo del 25%-30% y, en paralelo, proliferan los nuevos negocios dedicados a esta actividad. Los médicos aseguran que a sus consultas también llegan cada vez más pacientes con problemas derivados de un tratamiento inadecuado durante la eliminación de tatuajes con láser. “No son casos graves, pero vienen personas con infecciones, con quemaduras o con cicatrices anómalas”, coinciden Mercè Campoy, especialista en medicina estética, láser y fototerapia, y Jesús del Pozo, dermatólogo responsable de la unidad de láser en el hospital de A Coruña y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

“El problema es que el láser que se utiliza para eliminar un tatuaje emite la luz en unas fracciones de tiempo muy cortas para romper las partículas de tinta y, a diferencia del usado para depilación, atraviesa la piel e implica un proceso cruento, que provoca una herida interna y externa que requiere cuidados postoperatorios por el riesgo de infección y de queloide”, comenta Petra Vega, presidenta de la Sociedad Española de Medicina Estética (SEME). Y explica que, ante el aumento de la demanda para borrarse tatuajes, esta sociedad médica ha revisado todos los estudios sobre la materia para objetivar sus riegos y, sobre esta base, ha pedido a la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios y a los responsables de salud de las comunidades autónomas que regulen los requisitos que han de cumplir tanto los centros de eliminación de tatuajes como los profesionales que manejan el láser. La propuesta de SEME es que estas tareas solo puedan realizarlas médicos y en instalaciones sanitarias que reúnan determinados requisitos de seguridad, esterilidad y equipación en cuanto a utillaje y fármacos.

Del Pozo coincide en la necesidad de regular que los tatuajes solo se puedan borrar bajo vigilancia médica. “De hecho, esto ya debería ser así porque los láseres que utilizan para quitar un tatuaje – láseres Q-switched –  son del denominado grupo IV, y la legislación actual establece que este tipo de láseres sólo se pueden instalar en centros médicos o bajo supervisión médica”, apunta. Y enfatiza que estos láseres trabajan con una energía tan alta que no sólo tienen riegos para quien recibe el tratamiento sino también para quien lo aplica, por lo que son imprescindibles determinadas medidas de protección como gafas, la opacidad total de las ventanas, superficies anti reflectantes e ignifugas, ropa blanca o clara, sistemas de bloqueo…

Pero no son sólo los médicos quienes reclaman que se regule la actividad. También algunos profesionales del tatuaje aseguran que habría que garantizar que la eliminación la realizan personas formadas específicamente en el manejo de los láseres. “Hasta ahora no se había legislado porque no había demasiada demanda, pero ahora que mucha gente se ve atraída por este negocio quizá habría que exigir una formación específica porque, aunque el manejo de láser sea de sentido común, se pueden provocar quemaduras y problemas permanentes de híper o hipopigmentación”,  apunta Toro, especialista en borrado en la empresa de tatuaje L’Embruix. Opina, no obstante, que la solución no pasa por exigir una titulación en medicina sino formación en la tecnología láser.

Enrique Ramos, responsable de KlynInk, dice que en la práctica, y a pesar de la ausencia de regulación, quienes aplican el láser en centros especializados como el suyo con técnicos sanitarios porque las aseguradores imponen ese requisito para poder contratar la póliza de responsabilidad civil con cobertura de hasta 300.000 euros que requieren esos aparatos. Y apunta que existen equipos que no son del grupo IV, el restringido a los médicos, que proporcionan resultados similares, aunque se necesita realizar alguna sesión más.

El problema, según Ramos y algunos especialistas en medicina estética, es que hay personas y centros de belleza que a la vista del creciente interés que hay por borrarse tatuajes, compran láseres procedentes del mercado asiático por internet sin tener en cuenta ningún requisito. Es irracional que cualquier peluquería o centro de tatuaje pueda comprar un láser, en Estados Unidos esos aparatos están totalmente regulados y cada centro y persona que trabaja con ellos ha de disponer de una acreditación específica y tiene que renovarla cada dos años”, indica el dermatólogo Jesús del Pozo.

Los especialistas aseguran que hace quince años el tatuaje era algo marginal pero una vez puesto de moda por deportistas y famosos muchas personas se tatúan por imitación, luego no está satisfecho y quieren quitárselos. “Mucha gente pensaba que, al generalizarse, los tatuajes serían mejor admitidos socialmente, pero no es así, en España. Francia e Italia todavía se consideran un impedimento para buscar empleo y algunos deciden borrárselos”, argumenta Toro, de L’Embruix. De hecho, en los centros de eliminación de tatuajes han notado un aumento de la clientela coincidiendo con el anuncio de oposiciones para los cuerpos de seguridad del Estado y policías locales y autonómicos, empleos a los que no se puede optar con tatuajes en zonas visibles.

También detectan más personas que se tatuaron de forma impulsiva por sumarse a la moda y luego se arrepienten, y clientes que se borran un dibujo para hacer sitio a uno nuevo. “Pero antes de iniciar un tratamiento con láser, la persona debe tener la certeza de que es un proceso largo, costoso y doloroso, que no todos los dibujos se borran completamente, y que la evaporación de la tinta, además de una sensación desagradable, implica eliminar los pigmentos a través del sistema linfático del organismo, y los compuestos óxido metálicos pueden producir reacciones alérgicas”, coinciden los expertos. Cati Pelai, la encargada de eliminar tatuajes en Tattoo Cleaners, explica que antes del tratamiento hacen una prueba para comprobar que la piel y el pigmento reaccionan bien al láser, pero precisa que después es el afectado el que debe curar las heridas para que no quede cicatriz.

La Vanguardia Dra. Mercè Campoy. Eliminación de tatuajes con láser

La Vanguardia Dra. Mercè Campoy.
Eliminación de tatuajes con láser