Una de las preocupaciones más comunes a nivel estético son los poros dilatados.
Los poros de la piel son aquellos orificios de salida de las glándulas sudoríparas (las que producen sudor) y de las unidades pilosebáceas (unidades compuestas por un pelo y una glándula productora de sebo). Así podemos hablar de tres tipos de poro: los de sudor, los de sebo y los compartidos (sudor y sebo).
Aunque no implican ningún tipo de riesgo para la salud, cuando los poros se dilatan y se vuelven muy visibles, pueden considerarse un problema antiestético y se busca mejorar su apariencia, mejorando la textura de la piel.
Disponemos de los siguientes tratamientos: