La carboxiterapia es un tratamiento de medicina estética que consiste en aplicar pequeñas microinfiltraciones de CO2 de manera percutánea o subcutánea. Cuando nuestro torrente sanguíneo entra en contacto con el CO2, la hemoglobina se encarga de llevar el carbono de vuelta hacia los pulmones. Quedando el oxígeno en su lugar y activando los fibroblastos de nuestra piel. Como resultado final, se consigue estimular la creación de nuevo colágeno y elastina, encargados de proporcionar firmeza y elasticidad a la piel, pero que el organismo va perdiendo de forma natural a medida que envejece.
La carboxiterapia se aplica mediante pequeñas microinyecciones en puntos localizados y puede aplicarse tanto en el rostro, el cuello, el escote, las manos, en el contorno de los ojos, en los labios, en la papada y a nivel corporal. Sus efectos son:
El número de sesiones que requerirá cada tratamiento dependerá de las características de cada paciente y de la dolencia a tratar. Por ejemplo el tratamiento de la celulitis localizada puede requerir 2 sesiones semanales durante unas 8 – 10 semanas. Mientras que para el tratamiento de ojeras y bolsas se suele recomendar una sesión semanal cada 4 – 7 semanas. Cada sesión suele durar entre 15 y 25 minutos.
El CO2 es un gas de aplicación muy segura en muchos campos de la medicina y que puede usarse sin grandes riesgos. En el caso de la carboxiterapia puede tener algunos efectos secundarios pasajeros.
Puede generar un ligero dolor mientras se difunde por el tejido. O una sensación de calor local. Como resultado de la activación de la circulación puede ocasionar enrojecimiento. Y en el caso de aplicarse en ojeras es posible que se produzca una ligera hinchazón durante algunas horas.
En cualquier caso, la carboxiterapia es en general fácil de aplicar, bien tolerada, segura y con pocas contraindicaciones.
Indicaciones:
Celulitis, flacidez, grasa localizada, estrías, cicatrices
De 6 a 8 sesiones
Leve
3'0 minutos
Visibles de manera progresiva